Sobre Martina y el Puente en el Tiempo

Durante una muy aburrida mañana en la escuela, Martina nota que su libro de historia de Panamá empieza en 1502 con la llegada de Cristóbal Colón. ¡Martina sabe que nada empieza con el número 1502! Es obvio para ella que algo – o alguien – ya estaba en Panamá antes de la llegada de los españoles. Pero, ¿qué?

Frustrada porque nadie en su escuela ni en su barrio puede darle respuesta a su pregunta, Martina decide averiguar por su propia cuenta la verdadera historia de Panamá. Usando partes de una lancha fuera de borda, retazos de un destartalado bus y cuanta cosa puede encontrar, Martina logra construir una  improvisada máquina del tiempo, y así descubrir lo que los libros de historia no cuentan.
La historia del Istmo de Panamá es más fascinante de lo que jamás Martina se imaginó:  volcanes en constante erupción, perezosos del tamaño de un automóvil y sociedades humanas tan complejas como su propio barrio.
Pero viajar en el tiempo es una cosa complicada. La fuente de energía de la máquina del tiempo se rompe inesperadamente, dejando a Martina varada en el pasado. Atrapada en una era diferente, Martina tiene que aprender a navegar esta antigua sociedad para poder regresar a su hogar. Pero al convivir con sus nuevos amigos y amigas, ella descubre no solo la verdadera historia de los pueblos originarios de Panamá sino también verdades sobre su propia historia familiar y sobre sí misma.

Colaboración Arte y Ciencia

Cuentos y relatos son extremadamente importantes – no solo son una fuente de entretenimiento, de risas, sustos y pasatiempos; pero también son una de las mejores formas para transmitir información y aprender.

Cada cultura tiene sus historias; pero hay veces que estas no logran llegar a las manos de todos los que deberían escucharlas. Con este libro, intentamos contar una historia que nunca hemos visto: una niña viviendo entre mundos, tanto ngobere como panameña, viajando al pasado geológico de Panamá para aprender sobre la formación del Istmo de Panamá, sobre enormes animales que no sabía que existieron, sobre cómo la gente llegó a esta tierra, y sobre sí misma. Martina en el Puente en el Tiempo no es solo una travesía en el tiempo si no un viaje hacia un mundo de complejidad cultural, científica y personal; sobre una niña que construye una maravilla de la ingeniería un día, y es acechada por horrores en las junglas del pasado el otro. Martina, como todos nosotros, debe enfrentar un mundo de complejas realidades.

El principal mensaje que queremos explorar con Martina y el Puente en el Tiempo es el del Tiempo Profundo, una visión de la historia que se extiende tan atrás que no podemos siquiera hablar sobre un terreno sobre el cual pararse. El planeta Tierra es viejo; el presente momento en el que vivimos es el último segundo, del último día, del último mes, del primer año de la vida de nuestro planeta. Aunque el concepto del Tiempo Profundo no es muy intuitiva o sencilla, es en esta complejidad que podemos encontrar una gran cantidad de posibilidades, educativas, narrativas, y emocionales. La increíble magnitud de acontecimientos en la historia del Istmo de Panamá quizás sea nuestro principal interés; pero no es el único.

También queremos hablar sobre la masiva migración de especies que ocurrió cuando los dos continentes americanos se conectaron, sobre los primeros asentamientos humanos en el Istmo, y la usualmente triste historia que los pueblos originarios de Panamá no han podido contar. Este libro también es sobre sistemas: los sistemas científicos que iteran sobre los hallazgos de nuestros antepasados para crear un cuerpo de conocimiento que nos permiten ver más allá que nuestros sentidos, tanto a lo profundo del pasado como lo distante en el espacio sideral; y sobre los sistemas educativos, que, por uno u otro millar de razones, han dejado brechas y huecos, grandes cañones vacíos de información, que este libro intenta, si no llenar, por lo menos demarcar.

Martina y el Puente en el Tiempo intenta ser muchas cosas; pero más allá de una aventura memorable, y un texto educativo, esperamos que sea un comienzo. Que nuestros lectores, jóvenes, adultos y los que no encajan en ningún lado, encuentren en estas páginas el principio de sus propios viajes de curiosidad. Quizás en varios años algún ingeniero, finquera, escritora, educador o todóloga, diga que su viaje personal empezó con Martina.

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